Chupetín de fresa
- pedrocasusol
- 11 sept 2025
- 1 min de lectura
Escribe: Cati Torres
La mirada picara, los cachetes rollizos. Un cuerpecito a medio hacer. La sonrisa ladeada, con un rastro azucarado bordeándola. Un chupetín de fresa en las manos. En el bolsillo derecho tres canicas, una piedra y lo que queda de un sticker de Pikachu.
Completa la escena una madre inquieta que abraza con desespero ese cuerpecito de futuro hombre. Una madre que abraza y grita al mismo tiempo ¿y tu hermana Carlos? ¿Dónde está tu hermana?
La sonrisa se encoge y una voz de ángel pronuncia un no sé mamá, no sé dónde está Alicia.
En el bolsillo izquierdo, el lazo que llevaba Alicia se mantiene impávido, silente. El arañazo en el brazo se esconde bajo manchas de barro. La rotura de su pantalón se disuelve entre las lágrimas de una madre desesperada.
Una voz titubea y repite no sé mami, no sé, no sé dónde está Alicia.
El barranco queda lejos. Alicia no volverá esta noche. Ni las próximas.
Carlos hoy puede jugar tranquilo con las muñecas de su hermana, ceñirse el lazo a su cuatro cabellos y probarse sus vestidos sin burlas.
Una madre llora, clama, grita… mientras un niño de apenas seis años acerca con parsimonia un chupetín de fresa a su boca de infante.





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