El teléfono no contesta
- pedrocasusol
- 16 oct 2025
- 4 min de lectura
Escribe: Zaida Alegre
—Te lo dije. Y lo sigo diciendo…El teléfono suena y suena y nadie contesta.
—Pero que te dicen.
—Nada… nada… ¡NADA!
—¡Insiste niña! Quiero conversar con mi hermana para coordinar nuestra fiesta de 90 abriles y apenas faltan doce días.
—Me llamo Luz abuela y sí, sigo intentando…hace más de media hora estamos en lo mismo y tú sigue que te sigue con lo mismo e insiste que te insiste… ¡Aquí ando marcando!
—Ethelvina es así, se esconde cada vez que está por llegar nuestro cumpleaños. Es una mojigata. Desde que murió Aniceto, hace más de 8 años, ella cambió.
—Fue una pérdida terrible abuela. Nadie lo esperaba tan pronto.
—Tu sigue marcando…
—No contesta, ya me duele el dedo.
—Cuando Ethelvina enterró al marido, se enterró ella. Y eso que felizmente su hijo, el Pablito, con su puesto de piloto viaja por el mundo, que, si no, ya él también estaría enterrado.
—Siempre la misma historia por estas fechas abuela. Olvidas los días en que viajaban juntas. Cuando regresabas, decías que estar con tu hermana gemela era lo mejor. Se divertían confundiendo a la gente.
—No había muerto Aniceto; la velocidad con la que el cáncer se lo llevó, fue demasiado para ella…pobre… Bueno, pero escúchame bien pequeña….
—Abuela ya te dije, me llamo Luz y me incomoda me digas pequeña. ¡Me minimizas! Hasta Ethelvina me ha dado un juego de llaves de su departamento. Cosa que aún tu no haces.
—Siempre serás mi pequeña, mi pequeñita…así tengas más de 40, 2 hijos, maestría y doctorado en no se qué…siempre serás mi chiquita…y mis llaves las tiene tu madre. No me voltees los ojos que no te cuento la propuesta.
—Está bien, está bien…
—Quiero organizarnos una fiesta muy como las que están de moda ahora…
—Jajajajaja!!! Abuela las fiestas de ahora inician a las 11 de la noche. A esa hora Ethelvina y tú ya están en el quinto sueño…¡¡¡jajajaja!!! ¿Eso quieres?
—¡Pero mira qué atrevida! Nooo.
—¿Entonces?
—Me refiero a la vestimenta. Voy a poner de restricción para asistir, una paleta de color. Así lo he visto en las revistas de actualidad y que se usa ahora para los grandes acontecimientos.
—Ay, abuela, esas revistas fufú que lees. No le puedes decir a tus invitados de qué color vestir para acudir a tu temprana cena, porque imagino será temprano- ¿no? De 6.30pm a 9pm; como fue el año pasado.
—Tampoco aciertas niña…
—¡Abuela!
—Empezará a las 11 de la mañana. Lo que le llaman “Brunch” y luego seguimos con el almuerzo…pero, solo tengo un pero….
—Pero qué…
—Lo de la paleta de color, aún no se lo propongo a mi querida hermana. Seguro estará de acuerdo porque la paleta será muy sencilla. Nosotras vestimos de negro y las invitadas todas de blanco…
—Abuela, eso parecerá más un funeral que un cumpleaños. Me parece que hay algo que no leíste en tus revistas fufú.
—De actualidad chiquita…
—Bueno de tus revistas de actualidad, ¿no saben que ahora a los funerales se va de blanco? Y si llevas una rosa en las manos, mucho mejor. Ya no se usa el negro para las condolencias abuela.
—Caray, que contrariedad…ahí sí estoy desactualizada. No suelo acudir a ese tipo de eventos, a mi edad me afecta demasiado.
—Sácate de la cabeza lo de la paleta de color, por más sencilla que esta sea abuela. Vas a complicar a las personas y quizás no todas tengan blanco. Falta muy poco… abuela, ¡Abuela!
—Estoy pensando que si invierto los colores, María Ethelvina y yo no podemos llevar atuendo blanco, pues somos muy blancas, pareceremos fantasmas. De ahí que mejor nos va el negro. ¿Y la llamaste a su celular?
—Está apagado, abuela. Por eso estoy llamando directo a su casa y de cuando en cuando al celular.…
—Tengo que comunicarme urgente porque ya hasta tengo pensado el lugar y lo tengo que separar…
—Espero no sea el cementerio abuela… ¡jajajaj!
—¡Que chistosa estás! Sigue llamando….
—Estoy llamando mientras te escucho, pero ya te dije suena y suena y nadie contesta. Ni la grabadora de mensajes. Abuela, sácate eso de la paleta de color, porque una paleta es eso, varios tonos, un conjunto de colores; no te puedes cerrar en solo dos.
—Por cortesía, porque sé que aprobará todo, tengo que revisar con ella el lugar y la lista de invitadas.
—Y también esta historia de la paleta de color… ¿Estás considerando al tío Pablito y la tía?
—Este año no. Están de viaje. Pero están listadas sus amigas del tejido y la parroquia. Yo por mi parte, tengo a mis amigas del baile, la timba, el ejercicio acuático y el yoga. ¡Luz!
—Ya sé, ya sé. Seguiré insistiendo. Debe haber salido porque para estar en la ducha ya es mucho tiempo. Vamos casi una hora llamando.
Y mientras Luz y su abuela siguen intentando el llamado…en otro distrito de Lima, en un pequeño y antiguo departamento que ahora se encuentra a oscuras; el teléfono negro suena insistentemente sobre el tablero de mármol donde está instalado. Las ventanas y cortinas de todos los ambientes se encuentran cerrados; la refrigeradora vacía y con la puerta abierta, el gas y la llave de agua cerrados. Desconectada la llave de luz. Apagado el celular encima de la mesa de noche.
Solamente hay un sobre mediano, color blanco, cerrado, que está acomodado en el centro de la mesa de pino del comedor, dirigido a su sobrina nieta Luz y que tiene un fino bombón de chocolate en el centro, como pisapapeles.
Ya en el aeropuerto, María Ethelvina, una mujer radiante, acompañada de su nuera, espera la llamada para abordar el avión que las llevará a Paris.





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