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Fabiana

  • pedrocasusol
  • 18 jun 2024
  • 4 min de lectura

Escribe: Thalía Correa


Nos conocíamos desde kínder, Fabiana y yo éramos muy unidas. Irene se hizo nuestra amiga en segundo año de bachillerato, unidas y muy diferentes de cada una, siempre nos preguntaban sobre la buena relación que teníamos como amigas. Nos aprendimos a conocer, escuchar sin juzgar, en mi opinión esto es muy importante en una amistad, pero no una regla.


Fabiana cumplía 17 años, nos llevaba un año de diferencia. Quedamos en celebrar su cumpleaños el domingo, esto ya se había convertido en una costumbre, ella valoraba mucho ese tipo de celebraciones y nosotras la acompañábamos siempre. Al final no dejaron salir a Irene porque había reprobado matemáticas, yo tampoco había aprobado, pero no creí necesario contárselo a mi padre o por lo menos no antes del domingo.


Fabiana siempre tiene cosas nuevas que contar y eso me parece muy interesante, tiene primos cercanos de su misma edad, viaja mucho con sus padres, es muy familiar. Todo lo opuesto a mí. Así que su vida a diferencia de la mía parece un poco más divertida y emocionante. Ella es una persona muy expresiva, carismática y colorida, tiene ojos color café que llaman mucho la atención, es bajita y siempre lo disimula con sus tacones. Nuestra amistad se basa en largas conversaciones en las que ella siempre está hablando y yo me convierto en su fiel oyente. Ese domingo fuimos a comer helado antes de entrar a ver Avatar II, teníamos una hora libre y luego entraríamos a la función.


Fabiana aprovechó que estábamos solas ese día y me dijo que había empezado a salir con un muchacho, a este muchacho le llamaremos Catalino, tenían un mes saliendo y se escuchaba muy feliz cuando hablaba de él. Me dijo también que no era su primer saliente, pero que veía a Catalino muy diferente a los otros.


Yo estaba feliz de escucharla, siempre son bienvenidas las nuevas historias, ella siempre usa refranes de viejos y tiene una manera un poco exagerada de mover las manos al contar sus anécdotas, realmente no hay un minuto de silencio cuando estás con Fabiana, es increíble lo tanto que puede hablar.


Me dijo que Catalino era una experiencia diferente, que eran bastante compatibles. Me intrigaba saber cómo es que eran tan compatibles, quería entender que le hacía pensar eso sí solo teníamos 17 años, me quedé en silencio escuchando atentamente. En su relato no todo era felicidad, poco a poco empezó a ponerse tensa, entonces me dijo:


-Todavía no se me ha declarado formalmente, y llevamos ya un mes de salientes.


-¿Es necesario que se te declare por llevar un mes siendo salientes? Supongo que te pedirá ser su enamorada cuando crea que es el tiempo adecuado, ¿no?


-Estoy preocupada, necesito saber cuáles son sus intenciones conmigo.


-Pues pregúntale, esa respuesta solo te la pueda dar él, y así no te quedas con esas dudas.


-No puedo preguntárselo Romina, es obvio que sentirá que lo estoy arrinconando y tampoco quiero que se sienta así. No quiero que me vuelva a pasar eso.


-OK, pero tú estás pasando por una angustia y él no lo sabe, si son tan compatibles como dices deberías preguntarle y él te dará respuesta.


-No, no lo entiendes Romina, es complicado, no quiero que lo nuestro acabe, me gusta pasar tiempo con él, daré un plazo de 3 meses…


-¿3 meses, para qué?


-Para ver si me pide ser su enamorada. Si en 3 meses no me lo propone daré todo por terminado.


-Tienes razón Fabiana, no entiendo, creo que es muy radical, pero confió en que tú si sabes lo que haces.


Fue una conversación incomoda, porque no estábamos de acuerdo y eso solo significaba algo: Fabiana no volvería a hablar, o no en esa tarde. si me ponía a hacer memoria, Fabiana ya no era la misma desde hace un año, ese domingo se hizo más notorio, su actitud con nosotras no era buena y siempre que Irene y yo queríamos hacerle bromas reaccionaba mal.


Vimos la película en silencio, yo estaba absorta en mis pensamientos, queriendo huir del cine y de ella, cuando termino la película no hizo ningún comentario sobre la película y yo le di su espacio, caminamos en silencio viendo las tiendas en el centro comercial hasta que nos pasaron buscando. Agradecí que fuese domingo y que las autopistas estuviesen vacías, llegamos a su casa en 15 minutos. Y solo nos despedimos.


Pasaron los meses y Fabiana tenía mejor actitud, se le veía motivada, pensé que todo había salido bien, ella seguía contándonos de Catalino, sus gustos y esas cosas que te hacen conocer a las personas, aunque a él no lo conociéramos de nada, ya teníamos mucha información vivía por la Plaza Bolívar, tenía 22 años, estudiaba economía en la Católica y tenía un perro llamado Zanahoria, su color favorito era el naranja.


En el recreo, después de desayunar le pregunté por chismosa más sobre Catalino. Ella solo me dijo:


-Todavía no me ha propuesto que sea su enamorada y me siento triste y angustiada, quiero llorar.


Irene me miraba con cara extrañada, no entendía de que hablábamos, le contamos lo de aquel domingo y Catalino, también me parecía increíble los cambios de ánimos tan repentinos de Fabiana. Nos dijo:


- Ya vamos 5 meses y no me dice nada.


Nos quedamos todas en silencio, Irene al igual que yo pensaba que no todo tenía que ser controlado por fechas. La cara de Fabiana había cambiado otra vez, volvió esa expresión distante a su rostro y me arrepentí de haberle preguntado sobre Catalino. Nos dijo:


-Bueno, es algo que ustedes no van a entender, no pienso decirle nada a Catalino, me siento feliz cuando estoy con él y esperare el tiempo que sea necesario, aunque odio recordar todos los días que todavía no somos enamorados.


Irene y yo nos quedamos calladas porque nos hablaba como si nosotras fuéramos las responsables. No dijimos más nada, no era necesario. Ya han pasado más 6 meses desde que Fabiana decidió no hablarnos. Nosotras tampoco hicimos algo para retomar la amistad. Después de la graduación no supimos más de ella y mucho menos de Catalino.




 
 
 

3 comentarios


Andrea Bravo
Andrea Bravo
19 jun 2024

Interesante relato, yo concluyo con que Fabiana solo buscaba que la escucharan, no le daba importancia a los comentarios y resfuerzos que le daban sus amigas para darle solución a sus inseguridades, las amistades, y las verdaderas amigas siempre van a querer recibir la palabra, ese apoyo fundamental ante cualquier situación que se presente.

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Carlos Gil
Carlos Gil
19 jun 2024

Da fuck happened to Ktalino. People need to know.

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Adrusmar Q. Márquez
Adrusmar Q. Márquez
19 jun 2024

Muy interesante. Tan real como la vida misma. Aunque Me sigo preguntando por qué Fabiana tomó esa actitud, habrá valido la pena Abandonar una amistad sólidad por una ilusión que pueda no sea mutua ?

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