La montaña rusa (2)
- pedrocasusol
- 12 ago 2025
- 6 min de lectura
Escribe: Tamara Assayag
Cuando Sol despertó, tenía la esperanza de que todo lo que había pasado en ese ascensor hubiera sido un sueño, mas no lo fue. Sintió pánico, pero al ver el reloj situado en su mesita de noche cayó en cuenta de que eran las 6:30 p.m. Todavía no era mañana.
-¡Sol, despierta! ¿Sabes qué hora es? -gritó una voz desde la planta baja de la casa- Dormiste 4 horas, baja ahora mismo -ordenó su madre.
-Ahí voy, dame un minuto -respondió.
Entro al baño para lavarse la cara y mientras se remojaba el rostro intentó recordar cuanto tiempo estuvo tirada como rata en el elevador. Cualquiera que fuera la respuesta definitivamente no valió la pena.
-¡¿Ya vas a bajar?! -reitero su madre con tono molestó.
-¡Dame un rato! -dijo casi gritando.
-No me hables así, jovencita -reclamó la mujer. La señora Stella no se caracterizaba precisamente por ser un amor con todos, especialmente cuando ella hacia de todo y la gente a su alrededor se dedicaba a vagar.
Después de lavarse su rostro cansado, Sol decidió no bajar y quedarse sentada en las escaleras a esperar a que su mamá se desesperará. Con tantas cosas un poco de diversión maliciosa no le haría daño.
En ese instante el timbre sonó.
-Andi, abre la puerta -mandó la jefa de la casa a su hija mayor- Oye, ¿me estas escuchando?
La chica de casi 18 años no se movió ni un centímetro de la silla en la que estaba sentada.
-Oye, abre la puerta -repitió antes de acercarse al comedor y de un tirón sacarle el audífono de la oreja-. Abre la puerta.
-¿Por qué yo?
-Porque si
Sol solo se dedicó a ver el ambiente familiar de ese día: Su padre y su Tío iban a llegar tarde de su trabajó y su mamá tenía mil cosas en la cabeza, la inservible de su hermana mayor seguía viva y estorbando y su hermana menor… ¿veía Dookey?, definitivamente se notaba que Mayra era adoptada.
-Hola familia -saludó un chico de pelo negro y ojos azules desde la entrada, Andi ni siquiera se había acercado por lo que la puerta se había abierto desde afuera.
-Sabes -dijo Andi en tono de disgusto- si yo fuera la dueña de esta casa, me asustaría que un extraño tuviera la llave de mi hogar.
-Pero no soy un extraño, si me quieren más a mí que a su propia primogénita -respondió el inesperado invitado con una sonrisa burlona en la cara.
-Hola, Jason -dijo una voz desde el fondo de la casa.
-Hola, Mayra.
-Sol, baja de una vez -volvió a gritar la madre–. ¿Qué, acaso estás sorda?
Sol pensó por un momento en bajar e irse rápido con su mejor amigo, pero decidió esperar a que las cosas se pusieran más interesantes.
-Vez, ahora sabes que la mala influencia nunca fui yo, era Nickelodion.
-Cállate, Andi... -ordenó la ahora estresada señora antes de agregar- y era Disney.
-¿Qué? -se metió Mayra en la conversación- yo juraba que era otro canal.
-Está bien, estoy completamente convencido de que si fuera un completo extraño no te sabría decir quien de ustedes es la adoptada -interrumpió el intruso que ahora estaba sentado en el lugar en donde antes estaba sentada Andi.
-Fíjate quien es la más marrón, y quítate de mí silla.
- Oye -reclamó Mayra desde el amplio sillón- eso sonó racista.
-Igual te quiero, mascota.
- ¡Sol! -su madre ahora si estaba al borde del colapso- Sino bajas, juro que te...
Ya estaba a punto de bajar, pero al escuchar que su mamá se detuvo en media amenaza se percató de que la única adulta responsable de la casa no se había dado cuenta que el amigo de su hija estaba ahí.
-Jason, hola -saludó con voz gentilmente forzada.
-Buenas noches -respondió cordialmente el chico.
-¡Sol, tu novio está aquí! -gritó una última vez antes de dedicarle otra sonrisa al chico.
-Señora, su hija no es mi novia.
-Ay, no seas tímido.
- ¡No tengo novio! -interrumpió Sol, ese era el momento perfecto para bajar.
Cuando piso la planta baja, pensó en decir algo inteligente o simplemente irse de frente esperando a que Jason le siguiera el paso, pero no. Apenas se caminó 5 milímetros vió en uno de los sillones una casaca rosada neón, con bolsillos sucios y un olor a vómito. Esa abrigo era de Rachel y sabía perfectamente quién era la única persona de esa casa que ahora paraba de aquí para allá con ella.
-Estás drogada -le reclamó Sol a Andi en un tono lo suficientemente bajó como para que su mamá no la escuchará-, la trajiste acá -dijo antes de lanzarle la prenda bruscamente a la cara.
-No lo sé, tal vez me la cogí y por eso dejo esto acá -le respondió en un tonó burlón.
-Oye, me importa entre poco y nada que te metas mierda con otras personas, pero no metas a esas personas a mi casa y mucho menos a esa persona.
-Perdón, ¿Tú casa?
-Sí, mi casa. Ya te olvidaste con que plata compramos este techo y dejamos de alquilarlo.
-Sol, ¿ya nos vamos? -interrumpió Jason.
Al parecer tanto hablar de Rachel le hizo acordar que Lindsay probablemente ya se la había encontrado y que de seguro ya estaban planeando como torturarla… o peor aún, si usaban Andi las cosas iban a ser peor que el infierno.
-Sol
-¿Qué?
-Vámonos -la cara de su amigo ya se veía impaciente.
Pero pareciera que el mundo se puso de acuerdo para ocasionar una lluvia de ideas en ese preciso instante en la cabeza de Sol. El lugar al que iba a salir con Jason y en el que la esperaba todo el grupito era el café Ftía, esa cafetería icónica que tenía como 1000 años y a la que todo el mundo iba porque sabía que todo el mundo estaba ahí. Lindsay fácilmente podía subirse al escenario ubicado en la entrada del lugar donde cualquier persona en la lista puede cantar y de la nada empezar a contar una historia sobre una niña que ocasionó…
-Sol, te irás con tu amigo ¿sí o no? -La voz de su madre irrumpió en su mente y la devolvió a tierra firme.
-No -dijo de la nada, pero se percató como todos la miraron con cara de confundidos, Sol se dio cuenta de que su actitud era muy sospechosa-. Bromeo, sí. De hecho, ya nos largamos de aquí.
Al salir de la casa Sol pudo oír como Jason le decía algo, pero no le prestó atención. Estaba concentrada en descubrir cada posible plan que tenían para ella, así que tenía que ser precavida.
-Oye, creo que deberíamos cambiar de ruta.
-¿Por qué?
Porque para llegar tenían que pasar por la casa de Rachel y no podía permitirse ese riesgo, pero obviamente no le iba decir eso.
-Porque ya aburre siempre pasar por el mismo lugar -Sol juraba que lo había dicho en tono convincente.
-Bueno, entonces doblaremos por aquí. Si nos perdemos es tu culpa.
-OK
La chica pensaba que por fin podía respirar en paz, pero luego de 2 segundos cayó en cuenta de que su nueva ruta pasaba por la casa de Ran.
“Eres estúpida”, se dijo así misma. Rachel podía estar tomando en alguna esquina en cualquier lugar a 3 mil metros de acá, pero Ran no. Él estaba en su casa y Lindsay lo sabía, obviamente lo sabía, es mas, de seguro ni siquiera hablo con Rachel y se había pasado toda la tarde corrompiendo la mente del ser más pasivo de todo el maldito mundo…y tenía a uno de los amigos de ese ser al lado.
“Dios, Buda, Ala, que no se dé cuenta, por favor”
-Oye- dijo Jason de manera muy inesperada- creo que pasaremos por la casa de Ran.
-Ah, no me había dado cuenta.
-¿Pasamos a saludar?
-Ya vamos tarde
-No, de hecho, es temprano.
-Tarde para ponernos en la lista.
-La lista abre a las 6:30.
“Te voy a matar”, pero a Sol en medio de la oscuridad se le prendió una vela.
-Tienes novia.
-No me digas.
-Sí te digo, pobrecita, imagínate que algún chismoso la molesta diciendo que su novio prefirió perderse con su amiga en vez de llegar temprano y esperarla a ella.
-Sí te cae mal Ran solo dilo -soltó de la nada.
-No me cae mal, solo me preocupó por la salud de tu relación.
-Mejor cambiemos de tema y de dirección- finalizo Jason con algo de incomodidad.
Hablaron de muchas cosas durante el camino, pero Sol solo pensó en una cosa: ”Si no hubiera roto la ley número 15, esto no hubiera pasado… debí leer a los 10 años”.





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