La triste historia de un streamer fracasado
- pedrocasusol
- 2 jul 2025
- 2 min de lectura
Escribe: Brandon Aguilar
Julio era un wawita, con treinta años ya.
Después de la secundaria, no hacía nada en realidad,
vicioso del Counter, Wolfteam y del Dota,
se la pasaba viendo porno sin importarle la hora.
Un día su madre se cansó de mantenerlo,
ya estaba tía y quería el dinero
Cortó el internet para su desesperación
Y Julito gritó como un bebito llorón
Sin mayores opciones aceptó su realidad,
Sin embargo, ni en tambo lo querían contratar
Intentó de volantero y vender maracuyá
Pero su inexperiencia lo hizo fracasar
Pensó y pensó cómo arreglar su posición,
hasta que un TikTok le dio la solución.
Haría videos para subirlos a internet,
así haría plata, aunque se burlaran de él.
Con todo listo, Julio empezó a stremear,
soñando ser como su ídolo Sideral,
Plata, fama y flaquitas ¡qué emoción!
Lo obtendría entregándose al chou
Creó su cuenta y jugando Dota empezó,
para su sorpresa ningún yape le llegó,
empecinado, a su ídolo recordó
“La plata solo llega sí entregas al chou”
Globos en los pechos como tetas de payaso,
Peluca y brillo para verse bien cabrazo
Prendió el stream y se puso a jugar Mario,
Y sus esfuerzos dieron buenos resultados.
Cinco yapecitos le habían llegado
Y sus seguidores habían aumentado
“contrólate oe” “el real cabro” comentaron
Y cholo travesti lo habían apodado
Inventó varios retos para poder facturar,
Como pedir en un chifa sin la cuenta pagar,
Buscar un sereno y a la fuerza besar,
O con billetes falsos a un chamo engañar
Estaba en su prime y nada lo paraba
Llegaba la plata y en one la gastaba
Todo iba bien hasta que algo ocurrió,
La beba sideral a sus videos reaccionó
"Qué horrible ese cabro," criticó sin error,
"horrible ese contenido," dijo sin pudor.
"No lo vean, muchachos, eso no es de dios,"
así lo dijo Jesús Andrés Sideral Carrión.
La caída fue rápida y con mucho dolor,
dejaron de donar y doxearon su dirección
intentó más cosas pero de nada sirvió
y todos sus datos se filtraron sin pudor
El chino del chifa de inmediato lo buscó,
y de un derechazo en una lo parchó
Lo mismo ocurrió con el sereno que besó,
Pero no con el chamo que jamás lo encontró.
Su vida de streamer había terminado,
Humillado, golpeado y doxeado
Y aunque este cuento fuera olvidado
es la realidad de muchos streamers fracasados.
Fin.





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