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Lady Gin

  • pedrocasusol
  • 30 dic 2024
  • 14 min de lectura

Actualizado: 15 ene 2025

Escribe: Alicia Torres


Una tarde cualquiera de verano Rafaela, saliendo del gimnasio, tomó una ruta distinta a la habitual. Se veía muy activa a pesar de haber realizado varias horas de deporte, su forma de caminar era un poco extraña, podría ser producto del ejercicio o de alguna lesión previa, pero más extraño era que se reía sola, tal vez hasta murmuraba cosas. De pronto y sin planearlo se detuvo y entró a una tienda, mejor dicho, una boutique y fue directamente a la zona de vestidos. Escogió dos, uno de color negro y otro de mezclilla. Una señorita los llevo a probador mientras ella siguió escogiendo, también le gustaron unos shorts, pero finalmente solo se probó los vestidos.


Bernardo, estaba leyendo un manual de nueva maquinaria, preparándose para una reunión que tendría el próximo lunes. Se notaba que no quería pensar mucho en eso y salió sin muchas expectativas, no sin antes empezar a fumar. Fue a un bar, pidió una cerveza y luego un vaso de whisky. Entre tanto, él esperaba que alguien le ofreciera un gramo, pensaba en la vida que había dejado allá, pensaba en que, si no hacía esa venta la siguiente semana, sentiría no solo vergüenza, sino que entraría por la puerta grande a un lugar desolado llamado fracaso.


Rafaela estaba yendo hacia el depa de Karina, con vestido nuevo, comprado por impulso especialmente para salir ese día. En la radio del taxi sonaba “despacito, quiero respirar tu cuerpo todo despacito… “ella solo tenía pensamientos rumiativos sobre su compra, su situación financiera, ¿era prudente salir ese día a gastar? ¿el vestido habrá sido una buena compra? Era solo un vestido corto de jean, no había matado a nadie, no tenía por qué sentirse mal. ¿Acaso necesitaba más vestidos? ¿quién necesita tanto? ¿no es mejor ser feliz con poco? ¿llevar una vida austera acaso no es un principio estoico? ¿no se supone que a partir de ese año cultivaría las virtudes estoicas? Respiró y trató de concentrarse en aceptar su realidad, hasta que llegó al destino.


Karina que estaba con el corazón destrozado: su novio o ex novio la había terminado por whatsapp. Por ello necesitaba salir ese día y todos los siguientes días, le aterraba quedarse sola y pensar, pensar y pensar en la futuralgia, ese futuro que ella sola había construido en otro país, en otro idioma, con otro pasaporte. Pero no le dolía el desamor, le dolía el des-estatus y lo sabía. Karina siempre tuvo y tendrá todo, pero ella quería más. Ella, que había veraneado en Mónaco y en la Costa Azul, quería más. Ellas no recordaban muy bien cómo se hicieron amigas, se conocieron en un diplomado, pero ¿quién o quiénes hacen amistades inseparables en cursos donde estudias sistemas de gestión y matrices de control?


Karina abrió la puerta y le dijo: Hola baby, ya puse en la refri los previos.


Por su parte, Bernardo seguía en el bar, mirando el fondo del vaso de whisky, se acordó de que no había sacado a pasear a la perrita, salió del bar sin pagar la cuenta, como ido, como si no existieran personas ni puertas, ni paredes a su alrededor, caminó y caminó, pero no recordaba donde estaba, en ese momento volvió en sí y le escribió a su roommate para saber si podía preparar a la perrita durante el tiempo que él demoraría en llegar. La perrita había nacido allá, es decir, él la había traído cuando decidió irse. Cuando llegó a la casa aún seguía mal, le dolía la cabeza, pero cogió la correa y sacó a pasear a Peggy.


Si bien ambas interactuaban todos los días hablando por whatsapp, enviándose reels y memes, hacía ya dos meses que no se veían. Karina empezó a contarle más detalles de cómo fue que la terminaron y Rafaela sólo la miraba de forma contemplativa, dándole abrazos cada cierto tiempo y al mismo tiempo que iba recordando sus propias historias, sabía que consejos muy certeros no podía dar. Cuando menos se dieron cuenta, entre la dos habían tomado 1 botella y media de vino, si seguían asi no iban a salir a ningún lado, por lo que se alistaron rápidamente y partieron rumbo a un bar, los tragos de autor esperaban por ellas.


Bernardo paseó durante dos horas a su perrita, por ratos jugaba con ella y pero la mayor parte del tiempo tenía su mente en blanco, se le veía desorbitado, melancólico y triste, mirando al césped, cuando de pronto recordó que había salido del bar sin pagar la cuenta, pensó en ir con la perrita, pero aún seguía con ganas de algo, así que pensó en regresar, dejar a la perrita, bañarse y salir, de paso que se disipaba porque durante ese lapso de tiempo había recibido un correo que no se atrevía, ni quería leer.


El bar, era un lugar relativamente nuevo, pero con mucha onda y si bien estaba especializado en cocktails de autor, tenía una gran variedad de cervezas y rones, era un espacio de aproximadamente 100 m2, las paredes tenían el estilo decorativo del arte pop, con murales inspirados en Andy Warhol y Basquiat, tenían un salón con mesas y con DJ y otra zona de barra que era bastante amplia y se podía conversar. Cuando ellas llegaron, las mesas estaban ocupadas y se dirigieron directamente a la barra a seguir conversando y a pedir los cocktails.


Bernardo llegó al bar y se dirigió directamente a la barra, le dijo al barman: Brother y mi vaso de whisky, el que dejé hace un rato, ¿lo tienes aún? -esté le respondió- Aquí está hermano, cuando nos hemos olvidado de ti, sirviéndole otro vaso de whisky, le puso más hielo, siguió mirando su vaso y entré que miraba su teléfono para darse el valor de leer ese correo, se tomó toda el vaso en seco, respiró hondo y pidió otro, pero le barman le dijo: “mejor te doy una botella y tomas tranquilo” a lo que él asintió con la cabeza. Ya por su tercer vaso de whisky abrió el correo, trataba de indicaciones de trámites legales que recién se estaban resolviendo, volvió a respirar hondo y llevó sus manos a su cabeza y mientras leía el correo escuchó una risa que le sonaba graciosa pero familiar, miro a su alrededor, pero no sabía de donde provenía.


Rafaela lo había visto entrar, se quedó impactada al ver la tristeza de su rostro, conmovida también por su actitud de ir directamente a la barra y secarse dos vasos de whisky como si fueran agua sin disfrutar ni de la música a su alrededor, ni del momento, a partir de ese instante cuando Karina le hablaba ella ya no escuchaba solo veía como movía los labios, estaba más concentrada tratando de mirar a ese chico que Karina y a las otras personas sentadas alrededor de la barra que le tapaban, aunque no sabía con exactitud qué le había atraído de él, pues tenía un look bastante descuidado, por un momento mirando solo su espalda sonrío y se dijo para ella misma, como me hubiera gustado estar con un chico así hace unos años, luego ella misma se respondió: pero si no le has visto bien ni la cara, en ese instante, volvió en sí y trato de seguir la conversación con Karina. No pudo, derrepente ahora su nuevo objetivo era tratar de verle el rostro, cuando ambas terminaron de beber sus primeros cocktails y empezaban a reírse, Rafaela le pidió al barman que les recomendará un cocktail, pero Karina le dijo: umm mejor lo dejamos a tu creatividad, prepáranos algo distinto para cada una, que a tu criterio crees que nos pueda representar, a lo que el barman les respondió: Pero chicas ni nos hemos presentado, Rafaela le dijo: ay no es necesario, se levantó de la silla y se dio una vuelta mostrando su escotado vestido y diciéndole con eso ya me conoces un poquito más, Karina se sonrió y le dijo yo me llamo Karina, me gustan los frutos rojos, así que puede ser algo que lleve fruto rojos.


Cuando Rafaela se sentó ya estaba más relajada y hasta se reía con el barman, en ese instante vio su rostro nuevamente, no sabía si él estaba mirándola, pero le sonrió tímidamente, con nervios, ¿habría visto que se dio la vuelta? se preguntó ella misma mirando a la nada, Karina la vio y le dijo, ¿qué fue? ¿a quién miras ah? ella le dijo a ese chico, ¿ese, el desgarbado? Ay pero si se viste como sacado de una revista de skaters de los 90s, no jodas. En ese momento el Barman les dio su cocktails, a Karina un cocktail de Malbec con frutos rojos y flores comestibles y a ella uno en base a whisky y menta, volteo su mirada y él la miraba, incluso parecería que se había trasladado hacia su lado en la barra.


Él terminó de leer el correo y tomo otro vaso más, miro hacia a su alrededor por si encontraba a alguien que le diera un poquito de lo estaba buscando, sin éxito, asi fue que la vio, dándose una vuelta de forma coqueta, miro su escote en la pierna y se sonrió, le gustó, sobre todo porque después de leer el correo, necesitaba levantar algo ese día, comenzó a mirar a esa chica, le pareció que todos sus gestos eran dulces, la forma en la que sonreía, como cogía su trago, se acercó un poco más hacia ella, le preguntó al barman por ellas, si habían venido con alguien o si las conocía, este le respondió que no, pero que le parecían graciosas, pensó para sí mismo, bueno les hablaré, ellas estaban hablando sobre el mural en la pared que estaba inspirado en las serigrafías de Andy Warhol pero con el rostro de Chacalon, Karina le decía esto es apropiación cultural, aquí nadie ha escuchado a Chacalon, Rafaela le respondió, que hablas si tú tampoco, es pop art y cómo concepto está permitido, que visualmente no sea de tu agrado no significa que sea apropiación cultural, a ambas les parecía que el mural no estaba bien hecho, en ese momento él sintió que no tenía forma de entrar en la conversación, pues no sabía si hablaban de Warhol o de Chacalon, así que terminó su trago, con eso ya había terminado la botella de whisky, miró al barman y le preguntó qué toma la chica del vestido, dame uno igual.


Rafaela esperaba hacer contacto visual, lo hizo, lo miró y le sonrió tiernamente, como si le sonriera a un niño, a un bebe, y ese gesto fue notorio, a lo que su amiga le comentó: huevona ¿estás bien? ¿ya quemaste, estas sonriendo sola? -ella responde- nooooo solo que creo que él chico me ha mirado -¿quién?- él de camisa a cuadros, ambas comenzaron a reír sin control, ella respiro hondo y dijo, mejor sigamos hablando de Chacalon, el pop art, Warhol y Basquiat, creo que ese mural fue puesto con la intención de que sea apreciado conforme aumente el alcohol en el cuerpo de la gente, bueno creo que no solo el alcohol.


Bernardo ya sabía que hacer, ya habían intercambiado miradas, pero sus ojos se desviaban hacia la apertura que tenía su vestido en la pierna derecha, pensaba de reojo si podía ver algo más, le pareció raro de que, a pesar del vestido sexy, no estuviera muy maquillada ni producida a diferencia de su amiga, tenía un look más fresco. Se dio cuenta que en la mesa frente a la barra había un brother sentado de tal forma que solo veía la pierna y lo poco que podría tapar esa apertura, terminó su trago de un solo sorbo, se acercó y les dijo, interesante el mural, no chicas.


Karina pensó, ay no, ahora falta que sea diseñador o artista, bueno la facha la tiene, Rafaela sonrío y mirándolo directamente a los ojos como si no hubiera nada ni nadie alrededor y después de dos segundos en silencio absoluto dijo, me gustan los colores que han utilizado, me transmiten alegría y ese rojo se parece a este, señalando un cuadro en la camisa de Bernardo, esa acción lo tomó por sorpresa, no esperaba ese gesto coqueto y directo, no sabía que responderle, se puso realmente nervioso, sonrío y dijo lo más estúpido que pudo haber dicho, se inspiraron en mí, ellas rieron y Karina le dijo, ah mira lo dices por Chacalon o por Basquiat, con una mirada altiva, pero Rafaela tratando de aminorar la tensión, lo miró fijamente y dijo, a todos les combinan esos colores e hizo un cruce de piernas, luego le preguntó si le gustaba el arte, Bernardo respondió que sí, que inclusive había visto obras de Basquiat en un museo en Bilbao, comentó también que había vivido años en España y había regresado hace poco.


Rafaela ya estaba pidiendo su cuarto cocktail, sabía que el hígado no la ayudaría mucho al día siguiente, pero quería seguir y aprovechó en decirle, entonces te gustaría brindar por tu regreso, él dijo ummm mejor no, pensó nuevamente en que debería meterse un tiro, porque ambas estaban algo ebrias y quería aprovechar un poco la noche, le pareció ver a un conocido que entraba al baño, les dijo chicas elijan un piqueo y se fue al baño.


Karina dice Rafi, sé sincera conmigo, ¿estoy sobrando, ¿no? A lo que Rafaela dijo: nooo, eso nunca, solo que bueno sí me gusta un poco y tú sabes que … Karina interrumpió, ok ok luego de un fuerte suspiro añadió: pucha pero se supone que esta salida era para sanar o al menos disiparme un poco y me haces esto, o sea no puedo creer que seas tan engreída y egoísta, solo piensas en ti, Rafi la miraba con pena y trato de abrazarla, pero Karina se inclinó hacia atrás, diciéndole eres solo una amiga de whatsapp, nunca puedes y cuando puedes no te importa acompañarme y con una cara muy seria pidió la cuenta, cuando estaba por pedir su taxi Rafaela le dijo, no seas injusta sino nos hemos visto antes sabes porque ha sido… además yo no soy tu peluche de apoyo, Karina suspiró, la miro y le dijo: “acaso me estas incriminando” o sólo quieres quedar con alguien porque estas aburrida y en fin, es tu deporte, bueno es mejor pecar de puta que de ingenua, luego pidió su taxi. Rafaela se quedó pálida y algo rabiosa, preguntándose si acaso su amiga tenía razón, ¿era una mala amiga? ¿quién era ese chico? ¿por qué Karina presumía que ella iba a jugar con él?, tratando de entender las palabras de Karina vio a Bernardo salir del baño.


Cuando él estaba ya en el baño, efectivamente no se había confundido, era el chato y mirando frente al espejo le hizo un gesto, el chato le dijo, me dijeron que habias preguntado por mí y le dejó un regalo en el lavadero camuflado entre la llave del baño y el dispensador de jabón líquido, ambos sonrieron mirando al espejo, no sin antes decirle, espera esto es especial, pero él no tomó importancia a ese comentario, simplemente lo guardo en su bolsillo y salió del baño.


Al regresar y ver a Rafaela sola se sorprendió, pero no quiso preguntar, se sentó a su lado y empezaron a conversar. ¿Vienes seguido a este bar? Le preguntó él, ella respondió no, pues no lo conocía y que los últimos meses no había salido a bares, él se sonrío y efectivamente sintió simpatía al hablar con ella, sentía además que le caía muy bien, se veía una persona tranquila pero no estaba seguro de que pudiera suceder algo ese día, así que pensó en buscar alguna otra conexión o ser más directo, pero para su sorpresa, ella cambio de tema y le dijo: te vi cuando llegaste, estabas como preocupado y tomaste como 3 vasos de whisky casi sin respirar, él sonrío diciéndole “me estabas vigilando”, ella se sonrojo y dijo: No, solo soy muy observadora.  


-¿Cómo así? ¿acaso estabas buscando a alguien? ¿o acaso será que te gusté?


-Humm, no, bueno un poco, me llamo la atención tu actitud…


-Mi actitud… ahora le llamas actitud.


-Te noté triste y preocupado, eso me causo ternura.


Bernardo pensó para sí mismo “qué linda esta chica” y le respondió: Gracias por tu preocupación, últimamente no me pasa, que se preocupen por mí, sin conocerme.


Rafaela se sintió avergonzada, solo atinó a mirar el fondo del vaso de su trago, lo terminó rápidamente de un solo sorbo, suspiró y le dijo: Ehh voy al baño, y él claramente se dio cuenta de que algo la había incomodado o indispuesto. Pucha te palteaste con algo, le preguntó, ella dijo: No, se levantó y fue al baño.


A su regreso, él dijo: Pensé que te habías arrepentido y te fuiste siguiendo a tu amiga, ella le respondió: No, para nada, sonriendo, pidieron otro trago y esta vez hasta brindaron, él le dijo por los nuevos comienzos y ella, ella ya tenía sueño y se quería ir, aunque luego del brindis tuvo flashbacks y recordó porque le parecía familiar su rostro, era su perfil, precisamente su mentón, era muy similar al de… al recordarlo se estremeció, trato de no seguir recordando para que sus ojos no se pusieran llorosos, pero él que era tan perspicaz, se dio cuenta de que algo le había sucedido, le toco la mano derecha como jugando con sus dedos y la hizo sonreír, en ese momento, le dijo ahora voy al baño y regreso.   


En ese momento nadie lo había notado pero de una mesa cerca a la barra, había un chico que quería acercarse al barman, para hacer pedido especial, Bernardo al ir al baño, dejó un espacio libre en la barra, por lo que el chico se acercó a hablar con el barman, cuando de pronto sale Bernardo del baño y ve que el chico de la mesa de enfrente se levanta y le agarra la pierna a Rafaela, la escena además de obscena le parece repugnante, el chico solo estaba al costado de Rafaela pero hablando con el barman y ella no despegaba la mirada de su celular. Bernardo irrumpe con un puñete sobre la mesa de bar haciendo que los vasos se rompieran y salpicaran vidrios al barman, a Rafaela y al chico, inclusive a él mismo, en plena confusión comienza a decir cosas y palabras sueltas sin mucho sentido.


Parque, mierda, avión, Thailandia, sangre, te vas,


chela, no lo vuelvo a hacer, perdóname, cañonazo, porque,


mamá, audi, avión, que pasa, fuera, regresas


culpa, reclames, cosas, explícame, crecida


Entre la confusión, los ruidos y la sangre, Rafaela se quedó tiesa sin poder moverse, ni hablar, solo lo miraba, sin entender que podía haber pasado, al ver tanta sangre no sabía si moverse o no, no sabía ni donde provenía. El barman tratando de calmar la situación, miro al personal de seguridad haciendo unas señas, luego llegó el administrador que junto con un mozo intentaron limpiar la mesa y verificar si alguien tenía algún corte profundo porque la sangre salía a borbotones.


La escena era espantosa, parte de la sangre había caído sobre el piqueo y los cocktails parecían blody maries, el barman había llevado la peor parte, mientras le ponían una venda y limpiaban su herida, se acercaron a Rafaela, para preguntarle cómo estaba, ella seguía sin poder decir palabra alguna, tenía la respiración acelerada y no podía hablar, tampoco hacia otra cosa que mirar fijamente a Bernardo y tratar de descifrar lo que decía.


Bernardo al ver la sangre, tuvo segundos de silencio, solo segundos y empezó nuevamente:


1, 21, 31


Son los sonidos de la muerte


2, 22, 32


Son los sonidos de la muerte


3, 23, 33


Son …


¡¡Y antes de que pudiera terminar de hablar alguien le tiro agua desde una botella, cállate loco!! ¡¡¡Otros gritaron, boten al loco!!! Llamen a la policía, al serenazgo, ese está drogado, vi cómo se metía algo en el baño, en ese instante un par de serenazgos entraron, luego la policía y juntos se acercaron a la barra del bar, el policía lo tomo del cuello mientras los serenos presionaban el amansa locos por su espalda, Bernardo se había quedado callado por unos instantes, luego de que le callera un poco agua, reaccionó poniendo resistencia al serenazgo e intento golpearlos, nuevamente empezó a decir palabras sin sentido alguno. Cuando salían del bar rumbo a la comisaria, el policía se dio cuenta de que sus pupilas se habían dilatado y empezaba a botar espuma desde la boca, ¡¡¡¡esperen!!!  gritó en voz alta, lo mejor es llamar a la ambulancia y que lo lleven al Casimiro, posiblemente haya consumido anfetaminas combinadas con otra cosa, uno de nosotros tiene que acompañarlo para dejar registro de lo sucedido.


Rafaela, que se había quedado quieta durante todo ese momento, se levantó y los miro a todos fijamente, vio que los ojos de Bernardo eran distintos, tenían otra forma y una ligera espuma brotaba desde su boca, en ese instante ella sin pensarlo, simplemente por un fuerte impulso casi inconsciente dijo, esperen nosotros estamos juntos, yo voy con él. El policía la miró y le dijo, hemos llamado a la ambulancia y tendrá que acompañarnos, ella trató de limpiarse el vestido y las manos con una servilleta. Apenas llegó la ambulancia, ella subió con ellos, cuando le preguntaron si sabía los antecedentes médicos, el nombre completo y la edad del chico, ella respondió que lo acababa de conocer pero aun así quiso acompañarlo, en este momento Bernando estaba callado pero cada cierto tiempo volvía a decir alguna incoherencia, cuando de pronto la miró y sin hacer ningún gesto en el rostro, la cogió de la mano, ella con miedo solo presiono su mano fuertemente con la de él, porque como dicen, siempre hay un poco de locura en el amor y siempre un poco de razón en la locura.



 
 
 

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