Mercado de los sábados
- pedrocasusol
- 21 oct 2024
- 2 min de lectura
Escribe: Thalía Correa
No eran ni las 6 de la mañana y ya había empezado con sus gritos de todos los sábados. Buscaba con desespero a alguien para que la acompañará a hacer el mercado de la semana. En mi casa somos 3 hermanos, pero al parecer ser el mayor te carga de muchas responsabilidades que sinceramente no pediste. Tenemos un padrastro, pero mamá solo quiere ayuda de uno de sus hijos, entonces él, descartado.
No era que no quisiera acompañarla, pero su manera de comunicar que necesitaba ayuda me causaba mucho fastidio para ser sincero. Me quedé en cama sin abrir los ojos, preguntándome: ¿por qué grita?, ¿por qué no se acerca hasta mi cama y me dice que ya es hora de ir al mercado?, o mejor aún ¿por qué no viene y me lo grita en el oído?, porque en realidad, ninguno de mis hermanos le presta atención, se puede caer el mundo y ellos seguirían durmiendo…
Cuando finalmente decido pararme escucho sus pasos apresurados y su abrir de puerta alterado, otra vez aprovecha y vuelve a quejarse:
-¡Nunca me ayudan en nada!, ni siquiera a hacer el mercado de los sábados, cuándo será el día en que sean ustedes los que me digan: mamá, vamos al mercado, te ayudo… si algo me pasa morirán de hambre, ¿por qué no son colaboradores como los niños de la señora del piso 3?, ellos ya salieron hace media hora, apuesto que sus padres no tuvieron que despertarlos para ir al mercado…
Mientras ella expresaba todas sus quejas, yo la escuchaba en silencio, pero también me hacía preguntas ¿por qué no éramos esos niños del piso 3, los del piso 4 o los del piso 2? ¿por qué teníamos que ser estos niños del piso 6?, me terminé de alistar en silencio y pensé si todos los sábados de mi vida serían así…
Llegando al mercado me doy cuenta de que no he desayunado. Los vendedores llaman con entusiasmo a sus caseros:
-Pase, casera. ¿Qué busca, casera?
Yo voy detrás de mamá con la mirada clavada en el piso. En realidad, estoy en el mercado con ella solo porque soy el mayor, pero si me preguntan, no me gusta que me despierten, y menos un sábado temprano. Lo que menos me gusta es su mala cara mientras vamos por los pasillos del mercadito. Mientras arreglábamos el mercado le pregunto si la próxima vez podíamos ir a comprar a las 9 y me dijo: Imposible, tiene que ser a las 6 porque después solo quedan cosas feas…
***
En la actualidad, me encantan los mercados, creo que hay muchas cosas interesantes por descubrir allí, además de gente maravillosa. Me gusta contemplar el universo que se crea dentro de él. Tengo 27 años, no es sábado y mucho menos son las 6 de la mañana. Camino tranquilo, sin prisa y compro feliz mis alimentos. Han pasado casi 10 años y todavía no logro entender por qué había que hacer el mercado los sábados temprano.





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