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Una historia de terror

  • pedrocasusol
  • 17 ene 2023
  • 3 min de lectura

Escribe: Pedro Casusol


Esta es una historia de terror. Hasta hace unas semanas no entendía bien qué era o para qué servía una inteligencia artificial (IA); había visto, eso sí, las noticias sobre los avances de la tecnología que permite a las computadoras simular una inteligencia parecida a la humana, capaz de aprender, solucionar problemas, tener una noción de las prioridades y una lógica deductiva. Ahora resulta que las IA sirven también para crear obras de arte. Sobre eso había visto un vídeo más bien desconcertante, “Mr. Puzzles Wants You To Be Less Alive”, un guion escrito por una IA y producido por Netflix para su canal de YouTube, con la etiqueta de “primer cortometraje de terror hecho por un bot”.


Con la asistencia de un libretista, esta IA “escribió” el guion tras el visionado de más de 400 000 horas de películas del género, con el objetivo de plasmar en la pantalla la mejor experiencia de terror posible. Todo en vano, según podemos apreciar: la historia apenas tiene sentido. En septiembre del año pasado, una ilustración creada con la ayuda de una IA ganó un concurso de arte digital en Colorado, Estados Unidos. Si bien el premio se lo dieron al artista que manipuló el programa, quien generó la imagen fue una IA llamada Midjourney, capaz de convertir líneas de texto en imágenes hiperrealistas. Así fue como se hizo “Théâtre D’opéra Spatial”, la pieza ganadora del concurso.


Tal vez el año que se fue sea recordado como el advenimiento de las IA: las hemos visto en redes sociales, transformando los selfies de nuestros contactos en “arte digital”; en noticias del tipo “Una inteligencia artificial imagina así el infierno” o “Una inteligencia artificial imagina ˈHarry Potterˈ en versión anime”. Desde finales de noviembre, ya podemos chatear con una IA: ChatGPT, de libre acceso para cualquiera con una conexión a Internet. La experiencia, sin embargo, dista mucho de esa maravillosa distopia que nos mostró Spike Jonze en su película de 2013 “Her”, en donde la voz de Scarlett Johansson interpreta a una inteligencia artificial de la que Joaquin Phoenix se enamora. Este mismo 2022, Adobe anunció que incluirá en su catálogo imágenes generadas por IA, mientras Microsoft anunció que colaborará con Nvidia en la creación de un supercomputador que permita crear “inteligencias artificiales más capaces”.


En medio de todo esto, me enviaron el enlace a una plataforma web llamada Writesonic, herramienta de redacción de textos impulsada por una IA. La página sirve para redactar textos originales y correctamente escritos, basta con poner unas cuantas palabras claves y una indicación general sobre el número de párrafos o el tono del texto, ¡el sueño del alumno plagiador! Déjenme sonar un poco anticuado: si le quitamos al ser humano la capacidad básica de escribir, si delegamos esto a una máquina que reemplace el aparato cognitivo, si cambiamos obra de arte por “contenido”, es que algo muy oscuro está pasando en la cultura contemporánea. Casi sin querer, viene a mi mente la película “Crimes of the Future”, ambientada en un mundo distópico en donde a los humanos les empiezan a crecer nuevos órganos, como tumores extraños, compatibles con toda clase de artilugios y computadoras. Un derroche de fantasía biotecnológica al más puro estilo de David Cronenberg. Un futuro que ya no parece tan lejano ahora.


“Crimes of the Future” nos recuerda, con su metáfora, que la cultura es como un órgano externo que va mutando con el tiempo. Desde aquí parece que pronto ya no existirán escritores ni artistas. No serán necesarios, bastará con una IA a la cual darle indicaciones precisas para disfrutar de un producto absolutamente personalizado: una novela sobre caballeros medievales en Plutón, una pintura sexy de Susy Díaz al estilo barroco. Todo lo que pueda pasar por las adormiladas mentes del futuro cercano, siempre y cuando las IA sigan evolucionando. Aterrado, me meto a Writesonic con el afán de conocer a la inteligencia que mis alumnos utilizarán para sortear Turnitin, el software de detección de plagios que les quita el sueño. Escojo el tono, las palabras claves y escribo la primera línea de un hipotético texto: “Esta es una historia de terror”.





 
 
 

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